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entrevistas
"La historia del filme es un
diálogo con una dura arista de mi realidad"
Los dioses rotos de Ernesto Daranas compitió en el renglón de operas primas latinoamericanas y
caribeñas en el Festival de Cine de Margarita, que termina hoy. Es una
película cubana sobre la prostitución. Está inspirada en una historia de la
vida real de 1910, que se desarrolló en los bajos fondos de La Habana. El
chulo cubano Alberto Yarini, que era un héroe para sus compatriotas y
continúa siendo un mito, comenzaba a despuntar como el más importante en su
oficio y tuvo un conflicto con Louis Letot, uno de los proxenetas franceses
que dominaban el negocio en la capital. El enfrentamiento tuvo como punto
culminante la disputa del amor de Berta, la mujer más preciada del
extranjero. El desenlace fue la muerte de los dos en un tiroteo en el barrio
de San Isidro y el comienzo de una guerra en la que los europeos fueron
desplazados por los cubanos.
Daranas trasladó la historia a La Habana de hoy, una ciudad en la que la
misma realidad de la prostitución sigue siendo un problema. “Nací y crecí en
las calles de Yarini, y en la que tiene lugar la historia del filme. Es un
diálogo con una dura arista de mi realidad más inmediata”, escribe para
responder las preguntas de Vértigo por e-mail. En relación con los
chulos protagonistas agrega: “El modelo machista que ellos representan
dialoga con ciertas zonas de nuestros falsos valores y de nuestra cultura”.
En el filme hay un personaje que prepara una tesis sobre Yarini, y sabe que
es un tema controversial, difícil. Cuando se apresta a defenderla, dice: “No
pretendo ser sacrílega. No deseo desatar un pandemónium de formalismos y
frases hechas entre mis oponentes. De hecho, yo también quisiera que fuese
de otra manera”. Pero el director y guionista aclara que no afrontó
oposición alguna a que hiciera la película: “La realidad es que la realicé
con la más absoluta libertad. Tuve muchas dificultades de producción y muy
bajo presupuesto, pero creativamente hablando no tuve limitante de ningún
tipo”.
La cinta destaca también porque, así como las películas cubanas adoptaron en
el pasado elementos del cine de autor europeo, en Los dioses rotos se
emplea un lenguaje proveniente del cine y de la televisión estadounidenses.
Daranas sostiene que esos recursos también están presentes en la historia
del cine nacional, al igual que en la televisión y en la publicidad. Agrega
que la estética se debió también, en parte, a que por las limitaciones de
recursos filmó con una cámara digital no profesional. “Quisiera creer que es
el tipo de mirada que demuestra que el cine cubano sabe abrirse a otros
criterios que, más que divergir, enriquecen su espectro”, escribe para
responder a la pregunta acerca de cómo ve el filme en relación con la
tradición de 50 años del Icaic, que ha producido varios clásicos del cine
latinoamericano.
“Los jóvenes, las nuevas tecnologías y los nuevos tiempos hacen del cine
algo mucho más abierto y democrático, y creo que eso lo van entendiendo lo
mismo los autores que las instituciones”, escribe en relación con el
movimiento de los llamados nuevos realizadores cubanos, muchos de los cuales
hacen hoy películas de manera independiente en Cuba, al margen de los
canales institucionalizados. “El gran problema sigue siendo la falta de
recursos”, añade.
Pablo Gamba
pablogamba@revistavertigo.info
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