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entrevista
"Se trata de generar una
atmósfera y un sentimiento en el espectador más que de hacerle entender
una historia"
Mar blindado de Gerard Uzcátegui ganó los premios al mejor corto,
mejor corto de ficción, mejor guión, escrito por el director, y mejor actor,
Luigi Sciamanna, en el festival Caracas Chorts. En el Festival de Cortometrajes
de Barquisimeto se hizo acreedor del Gran Premio CNAC a la mejor película, y recibió además las distinciones a la mejor fotografía, de Uzcátegui;
al mejor sonido, de Lino Ocando, y al mejor actor, y compartió el premio al
mejor montaje, que estuvo a cargo del director y de Dayana Gauthier. Es un filme que logra transmitir las
sensaciones de un vigilante bancario, literalmente sumergido en un mundo
interior dentro de su garita blindada, desde la cual intenta entrar en
contacto con un niño, y que afronta un violento asalto de un grupo de
delincuentes armados. El
crimen, grave problema nacional, está presente como tema en el filme, pero
tratado desde la perspectiva del que busca refugio de la realidad, tanto en
su imaginación como tras corazas, paredes y vidrios blindados.
La película nació como un guión que Gerard Uzcátegui escribió en un
curso sobre esa materia en la Escuela de Medios Audiovisuales de la
Universidad de los Andes, de la que se graduó con honores en 2007. No la
realizó en ese momento porque orientó sus estudios hacia la fotografía, pero
después solicitó recursos del CNAC para hacerla y los obtuvo. “Es más o
menos mi ópera prima, mi primer corto de ficción. Había hecho ejercicios en
la escuela y la mayoría eran más videoclips o videoarte que ficción. No
había actores ni una historia lineal”, dice el director, ha ganado otros premios en los festivales
de cortos de Barquisimeto y Manuel Trujillo Durán, en Maracaibo, y en el
Maratón de Cineátomo del Festival de Cine de Mérida, y ha
presentado una exposición individual de fotografías, Del silencio, en
Caracas y en Maracaibo. Vértigo conversó brevemente con él, después de
la proyección de Mar blindado en el festival Caracas Chorts.
—Parece haber una combinación de opuestos en Mar blindado: poesía
y acción. ¿A qué se debe el juego con esas dos cosas?
—Era
un poco intentar recrear un espacio, no sé si llamarlo onírico; un
espacio surreal sin que sea surreal. Se trataba de, a través de un
supuesto realismo, llegar a esa cosa onírica. La idea era hacer ese
contraste: una supuesta realidad vista con mucha subjetividad.
—¿Por qué le interesa ese contraste?
—Quizás es más honesto entender la realidad como lo que es: una
percepción individual de cada quien. Es quizás un poco falso decir que
estamos registrando la realidad tal como es, porque no es así. Cada
quien crea su propia realidad en cierta forma.
—Otra cosa que me llama la atención del corto es que es muy sensorial…
—Cada
director tiene temas, atmósferas, historias y situaciones que le atraen
más que otras, y a mí me atrae esa cosa interna, subjetiva, sensorial de
las acciones y situaciones.
—¿Por qué prefiere eso al uso de diálogo?
—No
quiero decir que las películas no deban tener diálogos, pero en cierta
forma los diálogos marcan algo específico. Las palabras tienen un solo
significado mientras que la imagen es mucho más abierta, y está más
presta a que cada individuo la asuma como suya y la experimente de
diferentes formas. Es muy diferente decir “estoy bravo”, y que todo el
mundo asuma que está bravo, a ver la acción. Quizás lo puedes
experimentar de otra forma, no tanto con la razón como viviéndolo en una
obra.
—Usted es director de fotografía y en el corto hay un intenso trabajo
con el sonido. ¿Cómo es su relación con esa otra área?
—Como
no hay diálogos, el sonido tiene que suplantar la ausencia de texto. La
imagen busca ese realismo onírico del que hablé pero el sonido intenta
remarcar, subrayar que es más una cosa sensorial lo que se busca
transmitir. Ayuda a que esas imágenes logren su objetivo. No
necesariamente el sonido está en sincro o son sólo los sonidos de lo que
vemos; hay una recreación sonora del mundo interno de ese personaje,
exteriorizado.
—¿Qué distingue a un director formado en la dirección de fotografía de
otro que, por ejemplo, sea escritor?
—Supongo que la respuesta es evidente: sus historias y las cosas que
cuenta se soportan más sobre la imagen que sobre el texto. Si vienes del
guión quizás estés más interesado en contar una historia con una
estructura, con una cosa más literaria. Viniendo de la fotografía hay
más interés por acciones y atmósferas. Se trata de generar una atmósfera
y un sentimiento en el espectador más que de hacerle entender una
historia.
Pablo Gamba
pablogamba@revistavertigo.info
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