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reportajes
A Román Chalbaud no le dejaron
rodar en la UCV
“Acción” se escucha en el recinto sin que se vea de dónde viene la voz,
como si fuera la de un pequeño Dios. Son indicaciones de Román Chalbaud desde el foyer
de la sala de Unearte. Sigue a través del monitor lo que la
cámara capta de una escena de Días de poder. La película, escrita por
él y José Ignacio Cabrujas, se convirtió en obra de teatro por falta de
posibilidades de llevarla al cine en los años sesenta, y fue estrenada en la
UCV en 1966. Relata el enfrentamiento de un hijo con su padre, de un joven
estudiante de ideas progresistas con un hombre que luchó por la democracia,
contra la dictadura de Pérez Jiménez, y que termina corrompido por el poder.
El rodaje se acaba el viernes y está previsto que la postproducción finalice
en marzo. El estreno, calcula el Dios escondido que se manifiesta por micrófono,
debería ser tres meses después.
No es con una deidad terrible que comparan al director sus actores. “Román
Chalbaud es un bombón”, dice Theylor Plaza, de 22 años de edad, quien
interpreta a Efraín Quintero, el estudiante rebelde, y que debuta en el cine
en Días de poder. “Es muy abierto a cualquier sugerencia o discusión. Es muy rico trabajar con un director que te permite
proponer, más allá de lo que está escrito o de la lectura que tenga sobre lo
que va a hacer”, agrega. Plaza conoció a Chalbaud en un montaje de Unearte
de El pez que fuma. “Fue al estreno. Era
mi montaje profesional y, como estaba muy emocionado, me puse a llorar. Él
entró, me abrazó, me besó las manos y me dijo que estaba muy bien”, recuerda
el actor. ¿Cómo olvidarlo?
“Chalbaud es una persona superequilibrada”, añade Adriana Gavini, que hace
de Elvira, la novia de Efraín. “Deja que el personaje fluya sin colocar sus
ideas en uno”. Elvira le da el toque femenino al movimiento de los
estudiantes. ¿Ha significado eso confrontarse con Hilda Vera y las demás
actrices que han interpretado los fuertes personajes femeninos de Chalbaud?
“Eso no me dejaba dormir porque sé que el maestro tiene sus
mujeres”, confiesa Gavini. “Particularmente en una escena de cama, con Efraín. Era
un desnudo de Román Chalbaud, y yo los había visto. Pero la hice, y me dije:
‘Soy una actriz de una película de Román’”.
Una circunstancia de su vida familiar hace que Gavini tenga algo en común
con Efraín. “Eso le pasa a todos los políticos, aunque veces nos olvidemos de
que tienen familia. El poder desvirtúa todo. Destruye ideales, te saca del
camino”, dice. El filme tiene para ella el tino de dar justo en el punto
medio, hoy que es tan difícil hacerlo en Venezuela: “Hay que gente que va a
decir: ‘Eso está pasando ahora, igualito’; otros dirán: ‘Menos mal que eso
ya no pasa aquí’. Los va a poner a discutir. Para mí eso es el cine, eso es
el teatro”.
Román Chalbaud los seleccionó a los dos en castings. ¿Cómo juzga una buena actuación? “Siempre hablo de la mirada.
Pongo como ejemplo a Jeanne Moreau en una película que se llama Fiebre.
Ella es una gran jugadora y, cuando está ante la ruleta, a través de los
ojos sabes si ganó o perdió. No hace ningún gesto. Eso es el cine”, dice.
Considera que el rodaje de Días de poder, como cosa singular en su
carrera, no tuvo grandes problemas, salvo un detalle que le
hace perder la dulzura: “Nos negaron la Universidad Central. Pienso que es
una cosa política, pero ellos, por supuesto no lo dicen. Alegaron que Radio
Caracas pidió permiso para filmar y se lo negaron, y que a Venevisión
también; que iban a filmar allí una cuña y tuvieron que devolver el dinero
que habían cobrado por adelantado, porque ellos no quieren que en la
universidad entre nadie a filmar. Pero evidentemente es una cosa política.
La universidad es patrimonio de la humanidad y no deberían negarse”.
Pablo Gamba
pablogamba@revistavertigo.info
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