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encuesta
Sin sin, producido por
Luisa Ojeda
 

"El ambiente universitario es uno de los pocos donde se permite la experimentación y la búsqueda con temas no comerciales"

Felipe Villamil, Politécnico Grancolombiano  

 

¿Es válido hablar de un cine universitario o de la juventud, más allá del hecho de que las películas son hechas por jóvenes, como parte de los estudios? ¿Existen formatos, temas, técnicas y formas de expresión que podrían considerarse como características de este tipo de cine?

María Victoria Andino (Escuela de Experimentación y Realización Cinematográfica, Argentina):

No sé si estrictamente puede hablarse de video universitario pero cierto es que hay infinitas variantes que se encuentran sólo dentro de este universo. Me refiero a que es dentro de este ámbito donde se puede explorar mucho porque no hay exigencias comerciales que pongan límite a la creación. Si hay algo que en todo caso puede aparecer como factor común, eso es la diversidad: de formatos, de soportes, de duración de las historias, de géneros.

 

Denisse Arancibia (Universidad Católica San Pablo, Bolivia): Por supuesto que es valido hablar de un cine y video universitario, y me quedo más con el termino de cine y video de la juventud. Es posible hablar de él en tanto se esté hablando de propuesta artística.  No me atrevería a encasillarlo en un tema o formato determinado. Para mí, lo único que se debe tener en común, mucho más allá de lo formal, es la inquietud y necesidad de producir algo nuevo, experimental, fresco, y sobre todo honesto, porque al ser universitarios y no depender, aún, de ninguna productora, institución, etcétera, tenemos la libertad y gran ventaja de ser absolutamente sinceros con la realización y contenido de nuestro trabajo.

Pepe Ávila del Pino (Universidad Iberoamericana, México): Creo que sí existen ciertas fórmulas o patrones formales que tienden a repetirse en las producciones primerizas alrededor del mundo, y que tiene mucho que ver con estilos o temas que tuvieron un impacto importante hace unos cuantos años. También es evidente que existe un mayor interés y logro en el manejo del lenguaje cinematográfico que en la amalgama entre forma y contenido. Fuera de eso, no creo que exista un discurso, inclinación o estética específica en la cual se pueda encasillar al cine universitario.

Agustín Barrios (Universidad Monteávila, Venezuela): Creo que es perfectamente válido. El hecho de que jóvenes estudiantes hagan videos como parte de su carrera no me parece que deba ser menospreciado. Tengo la convicción de que los estudiantes son capaces de hacer cualquier tipo de trabajo de alto nivel audiovisual. En cuanto a los formatos y técnicas usualmente son de bajo presupuesto. En cuanto a los temas y formas son de libre albedrío.

Brian Brenes (Universidad de Costa Rica): La magia inmersa en el cine/video estudiantil es el alto nivel de creatividad  que imprimen los realizadores en sus trabajos para lograr soluciones prácticas debido a diversos factores en común entre los jóvenes, como la falta de presupuesto, la falta de equipos y/o acceso a los elementos característicos del realizador “profesional“. Además, un hecho predominante en este tipo de video es la ausencia, en la mayoría de los casos, de los “vicios“ del medio audiovisual como lo son ciertas soluciones preconcebidas que, si bien es cierto funcionan, no aportan nada nuevo a las obras o al medio en sí. Bajo esta lupa, los jóvenes y/o estudiantes no tienen miedo en experimentar, y constantemente surgen con nuevas soluciones a viejos problemas.

Eric Galavís (Universidad Monteávila, Venezuela): Sí es válido hablar de un cine y video universitario por simple hecho de cursar estudios. Pero un buen film puede romper esta barrera e ir más allá, puede ser considerado un proyecto más serio. Me parece que los formatos y las técnicas de este tipo de cine pueden ser iguales que el resto. Lo único es que, cuando hay bajo presupuesto, uno siempre se rebusca la manera de hacer las cosas. Las formas de expresión pueden variar, por ser jóvenes y estar cursando o quemando etapas de la vida.

Kata Hanssens (Universidad de Artes, Ciencias y Comunicación, Chile): Creo que la producción juvenil es bastante constructiva y, no por eso menor o de menor categoría, y los temas son tan variados como los desafíos en cada escuela. No creo aun en la estandarización de las temáticas ni de las técnicas. Sólo hay un tema en común, que es la falta de acceso a herramientas audiovisuales para cada alumno.

Buenos modales
o Calavera
de José Antonio Quiñones
 

Daniel Lares (Florida Atlantic University, Estados Unidos): Yo creo que hablar de juventud es demasiado general, ¿Cuál es la definición de juventud? En cambio cine y video universitario incluye todas aquellas personas que están estudiando audiovisual. Me parece  que sí tiene una característica: es más abstracto y más libre, ya que el estudiante generalmente no busca dinero ni comercialización, sólo busca hacer arte.

Javier Arturo Márquez (Universidad de Los Andes, Venezuela): Puede que si sea válido. El detalle esta en que si alguien puede distinguir o juzgar una obra como universitaria-estudiantil, porque en muchos casos puede que sí sale un producto bastante bueno, digan:  "¡¡Oh!! esto es profesional, qué bueno, qué interesante", o también pueden juzgar una obra como, " ¡¡ooh!! esto sé está mal, parece de niño".  Los estudiantes, en su mayoría, en la actualidad y en América Latina usan video como formato más común, y quizás algunas técnicas. Esta puede ser una de esas características comunes entre jóvenes realizadores. Se podría decir que efectivamente un cine universitario o juvenil es el cine que surge a partir de jóvenes cineastas, "videoastas" o realizadores que están en el inicio de una carrera o del área del cine y el video, y que crean obras para ejercitarse y fortalecer, con la experiencia, un futuro de producciones a un nivel más profesional y exigido.  

Encarnación Martínez (Escuela Internacional de Cine y Televisión de San Antonio de Los Baños, Cuba): Creo que no. Es posible que se den termas o técnicas comunes en los centros de enseñanza, que vienen dados más por las inquietudes que primero quieren manifestar los cineastas noveles, pero no se si ocurriría de la misma forma si no se encontraran dentro de una institución formal.

Luisa Ojeda (Universidad Católica Andrés Bello, Venezuela): Ante todo, creo que no hay que dejar de un lado que el cine es un arte. Partiendo de ahí  todo es válido. Es decir, claro que es válido hablar de "un cine y video universitario o de la juventud", así como es válido ponerle etiquetas a todo el cine que se realiza en el mundo… Ahora bien, ¿qué es lo que define al video universitario? Bueno, yo diría que sólo el hecho de que los participantes  realizaron una pieza en el marco de la universidad. Claro está que al ser realizado por estudiantes, es de esperar que la falta de experiencia se vea reflejada en varios aspectos, que van desde el guión hasta la realización del video, sin mencionar las obvias diferencias con el presupuesto de una película realizada por profesionales del medio. Pero, y siguiendo la línea de que ante todo el cine es arte, todo es relativo, y por ende eso no es lo que le da validez al término de que algo sea universitario o no. Supongo que la utilización del video, de temas frescos y técnicas que llaman "guerrilla", es lo que se espera del video universitario, y probablemente es lo que caracterice a las piezas venezolanas… pero nuevamente reitero todo es relativo. Uno nunca sabe lo que puede conseguirse por ahí como "video universitario".

Z de Irene Osorio,
Santiago Palacios
y Santiago Ramos
 

Irene Osorio, Santiago Palacios y Santiago Ramos (Universidad Jorge Tadeo Lozano, Colombia): Existen hoy en día, en nuestro país, bastantes incentivos para los jóvenes realizadores cinematográficos. Sin embargo, la mayor parte de las producciones desarrolladas tienen una difusión más underground que comercial. En cuanto a las técnicas, hay bastante variedad pero, puesto que nuestro campo es el diseño gráfico, estamos mas familiarizados con los procesos de animación. Sabemos que la animación en plastilina es bastante popular, así como la animación directa sobre película de 35 y 16 mm. La experimentación es un común denominador.   

José Antonio Quiñones Vázquez (Universidad Iberoamericana, México): Pues desde mi punto de vista, me parece bastante “atrevido” el tipo de contenidos que se manejan en el cine “estudiantil”, si podemos calificarlo de tal. Y eso es lo divertido y lo interesante del cortometraje, que se pueden contar cosas o muy concretas o muy raras en muy poco tiempo.

Jorge Roig (Universidad Monteávila, Venezuela): Si es valido utilizar esa terminología ya que, a pesar de que la mayoría de las producciones tienen una intención inicial de tipo académico, la mayoría de los jóvenes interesados en este campo también tiene una intención adicional: que sus obras alcancen un nivel mayor de profesionalismo, que al mismo tiempo permitan elevar los parámetros de calidad de este tipo de proyectos. En cuanto a lo característico de este tipo de proyectos, considero que hay mas libertad tanto en lo técnico como en lo formal y, por lo tanto, estas producciones tiene un carácter mas experimental, que nos permite a los jóvenes directores arriesgarse a probar nuevas formas de expresión.

David Torres Aranda (Universidad de San Martín de Porres, Perú): Sí. Al menos yo no pienso quedarme con solo cortometraje, mi meta es hacer largos. Para algunos son hechas como parte de estudio y ahí nomás quedarán. Pienso que no hay nada de eso. Quizá lo que mas destaque es que en este tipo de cine existan ciertos errores técnicos, los cuales poco a poco se van a ir puliendo y no se volverán a repetir.

Viceversa de Paula Abreu
y Jorge Roig
 

Felipe Villamil (Politécnico Grancolombiano, Colombia): Claro que sí. De hecho, creo que los trabajos "universitarios" son un acercamiento al cine de autor. Uno ve en muchas producciones que el que escribe el guión, lo dirige y lo edita. El ambiente universitario es uno de los pocos donde se permite la experimentación y la búsqueda con temas no comerciales. Diferente es el caso de la vida profesional, donde se mueven otros intereses. Una vez le escuché a alguien decir que normalmente los trabajos de los jóvenes son sobre jóvenes. A veces pasa, pero lo interesante es que en muchas situaciones, el video o el cine, en general el lenguaje audiovisual, sirven para contar experiencias de vida y dar un punto de vista frente a un mundo que se viene encima. Los estudiantes son comúnmente gente que está despertando al mundo real y su percepción es la que plasman en los trabajos, valiéndose de las cosas que los rodean, lo que sienten y lo que piensan. Es lo mas cercano a un cine libre.

Nicolás Wills (Universidad del Cine, Argentina): Creo que si pensara mis cortos como parte de mis estudios en una universidad serían mucho peores. La universidad es una herramienta más pero hay que hacer las cosas para uno mismo. Si es valido o no hablar de un cine y video universitario o de la juventud, no lo sé. Supongo que  sí. Todos hablan de cine independiente o de cine arte, pero yo todavía no tengo muy claro quiénes son los verdaderamente independientes o, en su defecto, los artistas... en fin. Hay que hacer las cosas para uno mismo. Después va a venir alguien que lo va a encasillar a uno dentro un cine universitario, independiente, de industria, clásico, etcétera. A mi no me hacen falta tantas categorías, me basta con sentir que la persona tiene algo de sí misma en la obra. 

Sasha Zuwolinsky (Universidad de Costa Rica): Muchos productores o cineastas de trayectoria en el país han hecho comentarios sobre la calidad profesional que "sorprendentemente" tienen los trabajos de los estudiantes. No hay razón para que alguien mire nuestro trabajo, haga una cara de enternecimiento y diga condescendientemente "ah que bonitos, son estudiantes". Todos somos capaces de realizar productos de calidad, y afortunadamente hay una diversidad muy grande entre todos.  Pero, si tuviéramos que hablar de líneas comunes entre los trabajos, podría decirse que la experimentación, el intento de romper lineamientos escritos casi en piedra y las temáticas que se abordan. Por ejemplo, se observa uso del montaje pensado en utilizar "errores" para llamar la atención del espectador, una estética que permite dar pequeños golpes a la audiencia, con tal de que no quiten los ojos de la pantalla.

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