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críticas

500 días con ella
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Un amor moderno  

 

En una secuencia de 500 días con ella ((500) Days of Summer, 2009) la pareja protagonista recorre una mueblería, jugando con los productos que son símbolos de la vida conyugal ideal en el American way of life. Tom (Joseph Gordon-Levitt) es experto en el significado de signos como esos: trabaja como creativo de tarjetas que sirven para expresar los sentimientos. Pero Summer (Zooey Deschanel) rechaza que sean usados para hacer referencia lo que siente. Se niega a etiquetar y a que le etiqueten su sentir, y lo conviertan en sentimientos claramente definidos por los demás. Es una forma de proteger sus emociones de la injerencia pública del lenguaje, y la condición que pone a Tom es que acepte la misma regla: en lo que pase entre los dos, ninguna definición.

El amor de la película escrita por Scott Neustadter y Michael Weber, y dirigida por Marc Webb, es por tanto un amor moderno, consciente de su lenguaje, de sus clichés y de sus trampas, y que por ende pretende estar curado en salud al no dejarse enmarcar por ellos. Es una forma de amar para gente lo suficientemente inteligente como para no percibir la intención subyacente de lugares comunes como “te amo” o un ramo de rosas. También de protegerse del dolor que ocasionaría la pérdida de un amor más consistente.

La forma de narrar es igualmente acorde con la conciencia de sí misma característica de la modernidad. Se renuncia al viejo truco del “…y ahora qué pasará” para poner las cartas sobre la mesa desde el comienzo y plantear una pregunta reflexiva: ¿por qué pasó lo que pasó? Esa revisión adopta la técnica de un documental con narrador en voice over neutral. La fragmentación de la continuidad temporal hace evidente que se trata de una recomposición, no de echar el cuento nada más. La verdadera historia de lo que pasó además no está, le faltan episodios. También el filme advierte que la manera de entender lo que sucedió entre los dos personajes en la película es a través de los recursos del cine, y que eso incluye los lugares comunes: un momento de felicidad de Tom, por ejemplo, es representado como un número de musical, con personaje de animación incluido.

Otro aspecto de la modernidad es que cada uno está encerrado en sí mismo e imposibilitado de conocer al otro sino a través de las representaciones que se hace de ella o de él. Es decir: el filme está en el mundo moderno de Descartes. Por eso que Tom nunca podría haber sabido lo que Summer sentía por él, aunque en vez de jugar el juego de prohibir ponerle nombre a los sentimientos hubieran jugado a tener una relación más formalizada. El tema de las representaciones se hace explícito cuando, para hacer ver cómo el protagonista concibe la relación hay citas de  El graduado (The Graduate, 1967). El amor de las películas, sin embargo, no es sino el amor como se representa en el cine. Esa es la mayor ironía: a pesar de que 500 días con ella se plantea como un filme reflexivo, los sentimientos del espectador pueden vertirse acríticamente en Tom o Summer, lo que puede requerir, a su vez, que en el otro personaje se vea el reflejo de alguien de quien uno ha estado enamorado. Al que ve la película le puede ocurrir lo mismo que le pasó a Tom con El graduado, en síntesis, o a uno de los guionistas, como se da a entender al principio: “Esta es una obra de ficción. Cualquier parecido con una persona viva o muerta es pura coincidencia. Especialmente tú, Jenny Beckam, perra”.

Lo que no hizo Marc Webb fue aderezar su filme con la vulgaridad por la que se decanta la comedia romántica estadounidense de la actualidad, ni por los viejos trucos con los que satisface vicariamente las necesidades emocionales de los espectadores faltos de amor. Esa es otra de las razones por las que sobresale. No hay ironía en eso.

 

500 DÍAS CON ELLA

(500) Days of Summer, Estados Unidos, 2009

 

Dirección: Marc Webb. Guión: Scott Neustadter, Michael Weber. Producción: Mason Novick, Jessica Tuchinsky, Mark Waters, Steven J. Wolfe. Diseño de producción: Laura Fox. Fotografía: Eric Steelberg. Montaje: Alan Edward Bell. Sonido: Piero Mura. Música original: Mycharl Danna, Rob Simonsen. Elenco: Joseph Gordon-Levitt (Tom Hansen), Zooey Deschanel (Summer Finn), Geoffrey Arend (McKenzie), Chloe Moretz (Rachel Hansen), Matthew Gray Gubler (Paul), Clark Gregg (Vance), Patricia Belcher (Millie), Rachel Boston (Alison). Duración: 95 minutos. Formato: rodado en 16 mm y 35 mm, exhibido en 35 mm anamórfico, 2,35:1, color y blanco y negro, DTS, SDDS, Dolby Digital.

 

Pablo Gamba
pablogamba@revistavertigo.info.ve

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