05/10
.    portada    .    quiénes somos    .    escriba en Vértigo    .    contáctenos    .
 
críticas

Actividad paranormal
Ver todas las críticas
Inteligencia no budget 

 

Actividad paranormal (Paranormal Activity, 2007) es una película en la que un cinéfilo al que le guste el género puede hallar placer, y sobre todo un recordatorio de que cada vez hay menos excusas para no hacer cine. Muchas menos que cuando John Cassavetes hizo Shadows (1959) con prácticamente nada. La producción de un largometraje de ficción con potencial de resultar exitoso por su calidad y atractivo para el público internacional ya no depende de la experticia ni del capital. Los medios técnicos son fáciles de usar y están al alcance del que esté dispuesto a gastar una cifra asequible para una minoría relativamente amplia, que fue de 15.000 dólares en el caso de Oren Peli.

 

La inteligencia y el conocimiento del cine, que son los cimientos de Actividad paranormal, se manifiestan en primer lugar en la elección del modelo. El camino marcado por El proyecto de la bruja de Blair (The Blair Witch Project, 1999), de Daniel Myrick y Eduardo Sánchez, es el de hacer de la carencia virtud: darle una justificación dramática a las limitaciones y defectos que puede tener la realización con poco dinero, a través del recurso del falso documental amateur que muestra el procedimiento del rodaje de la cinta. En el caso del filme de Peli, esa parte documental incluye la participación de un experto en fenómenos paranormales y el testimonio de la protagonista, Katie, que relata sus experiencias del pasado. Pero se va más allá de eso al establecer un juego entre los planos grabados por los protagonistas y aquellos en los que la cámara se hace objetiva, al registrar lo que sucede en la habitación mientras la pareja duerme, con la neutralidad de una cámara de vigilancia. Es un registro intervenido, sin embargo, por un autor implícito, que lo acelera hasta llegar a los momentos clave. Eso genera, por una parte, el efecto cómico de percibir a esa velocidad los movimientos de los personajes en la cama –cómo Katie se acuesta en su lado y luego se acurruca contra Micah con un salto brusco por la rapidez con la que corre la cinta, por ejemplo–. A través de esa cámara vigilante el espectador también tiene conocimiento de cosas que los personajes ignoran, lo que le coloca en la posición característica del que se come las uñas en el cine a la espera de que despierten y descubran lo que está pasando. El falso documental va incorporando así la narrativa de un típico filme de terror.

 

Peli dijo en una entrevista que tardó 10 meses en el montaje de las 70 horas de material que grabó. Eso pone de manifiesto las limitaciones del que aprende a hacer cine haciéndolo, a pesar de que en su caso había un conocimiento de informática que le ayudó a realizar los pocos efectos especiales que hay. Admitió también que el montaje tuvo ajustes sobre la base de los screenings que se hicieron. Hubo además algunas cosas que se regrabaron y el final que quedó fue el propuesto por Steven Spielberg, a quien se atribuye la decisión de haber adquirido el filme para Dreamworks. La ficha técnica indica asimismo que intervino Mark Binder, quien ha sido nominado dos veces al Reel de Oro de la asociación Editores de Sonido de Películas. Pero, sea cual sea la diferencia con respecto al producto final, la cinta original fue lo suficientemente buena como para que la trasnacional descartara la idea de rehacerla. Actividad paranormal pudo haber sido pulida a posteriori, pero al parecer es esencialmente la cinta que Peli rodó.

 

El final, aparte de sus virtudes propias, resulta significativo porque redondea Actividad paranormal como el tipo de película que es: un filme sin otras aspiraciones que las que puede alcanzar la inteligencia sin presupuesto. Es una ironía que haya sido sugerido por Spielberg, puesto que deja en el aire la pregunta de qué es lo que la intervención de Dreamworks y de la casa matriz, Paramount, pinta en un filme como ese. La aspiración a ser universal, en el sentido que pueden llegar a serlo en las actuales circunstancias del mercado internacional los filmes de Hollywood, parece ser inherente al género y a la inteligencia de la realización. Eso distingue claramente a Peli de los realizadores amateurs y comunitarios. ¿Cuál es entonces el aporte de la trasnacional, que obtuvo más de 100 millones de dólares en venta de entradas con la explotación de este filme no budget, más allá de esos detalles que quizás contribuyó a mejorar?

 

En Paranormal Activity se muestran al espectador todos los recursos que se emplearon en la realización, desde la cámara hasta las computadoras para hacer el montaje y la postproducción. Puede leerse en ello un mensaje para que el público deje de ser pasivo, como se dijo al principio de esta crítica. Pero la forma como se exhibe hace manifiesta la contradicción que existe entre la cercanía cotidiana de los medios con los que fue realizada y el engranaje económico de promoción, distribución que la hace llegar a los cines. Ese poder se revela como de naturaleza totalmente extraña a una cinta como esa y plantea una interrogante acerca de las formas eficaces de circulación alternativas que este tipo de filmes reclama, en la medida en que serían más acordes con su naturaleza y permitirían que lleguen al público sin el azar del “descubrimiento” por una corporación.

 

ACTIVIDAD PARANORMAL

Paranormal Activity, Estados Unidos, 2007

 

Dirección, guión, fotografía y montaje: Oren Peli. Producción: Oren Peli, Jason Blum. Sonido: Mark Binder. Elenco: Katie Featherston (Katie), Micah Sloat (Micah), Mark Fredrichs (psíquico), Amber Armstrong (Amber). Duración: 86 minutos. Formato: grabada en video digital con una cámara Sony FX1 y exhibida en 35 mm, 1,85:1, color, Dolby Digital.

Pablo Gamba
pablogamba@revistavertigo.info.ve

Comentar en Facebook

Máster en critica cinematografica
.    portada    .    artículos    .     imágenes en línea    .  archivo    .
Copyright © 2007. REVISTA VERTIGO. Caracas. Venezuela. Producido por: Seventeen Design