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críticas
El tiempo, el
espacio y un personaje popular según Andrés Agustí
La Cinemateca Nacional reeditó en DVD su compilación de cortometrajes de Andrés
Agustí. Incluye los cortos de ficción Struthio mobildotone (1980) y
Gabriela (1986), y los documentales Don Luis Zambrano (1984),
Tisure (1985) Rufino, el iluminado (1988) y Parque Central
(1992). Los 3 últimos son de esas películas que uno puede ver con asombro y
placer aunque hayan pasado 18 años o más desde que fueron realizadas.
Se debe a que Agustí es un realizador capaz de ir más allá aquello de lo que
tratan los filmes para tocar otros temas trascendentes. Ocurre en Tisure
con el tiempo. La cinta es documental sobre el artista popular de
Mérida, en los Andes venezolanos, Juan Félix Sánchez, y de las edificaciones
y esculturas que levantó en el lugar de donde toma el título. La narración
se desarrolla sobre la base de la historia de la crucifixión, resurrección y
ascensión de Cristo a los cielos, relatada a través de las piezas de
Sánchez. Está construida con fotografías que fijan los cambios de luz sobre
las piezas y sobre las montañas, al igual que el desplazamiento de las
nubes, los movimientos de un gato y otros detalles fugaces. Cristo, como
símbolo, es eterno, pero su sentido se manifiesta en el lugar y en el
momento dados en los que se percibe su representación, y el documental
registra poéticamente eso: la fugacidad de la luz –un tema de la pintura
impresionista– que lo hace visible de una manera única en un instante, al
igual que ocurre también con lo inmutable del paisaje –las montañas–, que
cobran en cada imagen un aspecto diferente, correspondiente a distintos
instantes. La misma paradoja de la coincidencia de lo fugaz y lo inmóvil se
expresa en la forma como fue realizada la película. Ella congela los
instantes, a pesar de que el cine es por naturaleza el arte de la imagen en
fuga, a través del uso del medio que la detiene en el tiempo: la fotografía.
En Parque Central Agustí articula la representación poética de
Caracas, a través de un elemento presente en casi todos los planos: el
complejo de edificios cuyo nombre da título al filme. El tema de la película
es el espacio. Por una parte los edificios son centro, eje de una dinámica
de vida que representada de otra manera resultaría inconexa, caótica. Pero
la cinta plantea también, como paradoja, la relación entre continente y
contenido, el todo y las partes. La intuición indica que la ciudad contiene
al edificio. Eso es lo evidente: está en la ciudad. Pero en la película la
ciudad también está contenida en el edificio. Ocurre a través de las
imágenes que captan las cámaras de vigilancia –y la cita de 2001: odisea
del espacio presenta un posible Parque Central que es máquina con
intenciones y conciencia, semejante a HAL 9000–. Y también en el reflejo de
la ciudad en las paredes de cristal, que tiene una irónica réplica en la
imagen de la torre en unos espejos que un vendedor exhibe en la calle y que
la multiplican.
Rufino, el iluminado es un documental sobre un curandero que sana con las manos. Pero no es un
filme antropológico ni explota el espectáculo de las curaciones. Es un
intento de entender cómo es posible que un hombre cure con las manos, que
lleva al espectador a asomarse a lo que no puede ser sino el misterio
insondable de una persona. Hay largos monólogos en primer plano en los que
el personaje, de mirada melancólica y voz pausada, deriva de lo que es
comprensible para cualquiera por experiencia hacia el relato de visiones y
la descripción de cómo siente electricidad en el cuerpo, sin solución de
continuidad. Lo cotidiano, lo místico y lo pseudocientífico se mezclan en su
discurso al igual que se muestra la prosperidad material que ha alcanzado
con su actividad espiritual. El Rufino del documental es un hombre que está
solo en medio de las multitudes que acuden a él por ayuda, y que anhela el
retorno a la naturaleza para aliviarse de la carga de su don. Hay un tópico
intelectualoide que identifica el personaje popular con la sencillez.
Rufino, el iluminado es un hermoso y contundente desmentido.
Pablo Gamba
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