críticas
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Video de la instalación Oteo de
Gerard Uzcátegui |
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El esfuerzo para ver al otro
Pista doméstica (2010) podría ser vista por los
cinéfilos como un comentario irónico sobre la frase injustamente lapidaria
con la que Harry Moseby quiso sepultar una película de Eric Rohmer: “Fue
como ver pintura secarse”. La pieza de Juan Pablo Garza, el artista ganador
del primer premio en el Salón de Jóvenes con FIA, es ver pintura chorrear.
Literalmente. Se derrama manchando lentamente una toalla en un baño. Hace
recordar las naturalezas no tan muertas de la artista plástica británica Sam
Taylor-Wood, directora del filme Nowhere Boy (2009), en las que los
alimentos que en los cuadros se conservan intactos para siempre se pudren en
el video. Es pintura en movimiento.
Pero quizás sea Oteo (2010) de Gerard Uzcátegui la pieza más interesante
para los amantes del cine que acudan al salón en el Centro Cultural Corp
Banca, para el cual fue seleccionado el año pasado Azotes de barrio III
(2007) de Jackson Gutiérrez. En el caso de Uzcátegui el vínculo podría
ser con Hamaca paraguaya (2006) de Paz Encina. Ha dicho esa cineasta
que la gente humilde de su país no está a la simple vista de nadie. Por eso
hay que hacer un esfuerzo para llegar a verla en esa película, como en la
realidad. En la videoinstalación de Uzcátegui hay que tratar de divisar a
los personajes a través de una puerta entreabierta, que sólo permite una
vista parcial del video que se proyecta en la pared del fondo de la sala.
Para poder apreciar los detalles por lo que deja ver la
estrecha rendija hay que moverse, y ver una parte de la imagen y luego otra, así como
para seguir los desplazamientos en el encuadre.
El título de la obra es una referencia a la experiencia del espectador,
que otea en el interior de diversas viviendas en las que han sido
registradas escenas de la vida cotidiana. Alude también a la experiencia del
documentalista que capta imágenes como esas del pueblo. ¿Son casas
rurales? ¿Están en los barrios de la ciudad? El realizador de Mar
blindado (2009) deja preguntas como esas sin una obvia respuesta para el
que mete la nariz en esas vidas a través de la puerta entreabierta.
Modernidad y tradición, lo nacional y lo extranjero, se mezclan en los
interiores de esas casas de manera tal que nada parece a simple vista obvio.
Ese es otro trabajo que debe hacer el espectador. No sólo es necesario hacer
un esfuerzo para ver a la gente poco visible. Luego comienza la parte más
difícil de la tarea: comprender lo que se ve tal y como es, y no completando
la información faltante con estereotipos o con la imaginación. Pablo Gamba
pablogamba@revistavertigo.info.ve
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