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06/10
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críticas

Toy Story 3
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Cercos a la imaginación

 

Toy Story 3 (2010) de Pixar, dirigida por Lee Unkrich, se estrena cuando ya se ha cerrado el círculo que comenzó a trazarse con Toy Story (1995). Ese fue el primer largometraje de animación hecho con computadoras para ahorrar costos, realizado por el mismo estudio bajo la dirección de John Lasseter. Toy Story fue el paso inicial hacia la consolidación de una forma de animación en la que es difícil distinguir entre el aporte estético de los artistas y lo que resulta de utilizar la tecnología informática, como ha dicho el cineasta francés Michel Ocelot. Eso se traduce en una relativa uniformidad de los productos que se realizan de esa manera, y que es sólo el primero de varios cercos puestos a la imaginación.

 

La impronta estética del software está acompañada en Toy Story 3 de un estilo realista, entre cuyos logros técnicos más celebrados está hacer que el pelo creado por el software parezca tan verdadero como el pelo real filmado, o la textura de superficies como la de las telas, por ejemplo. Eso era lo más impresionante del primer filme de la franquicia, y es consecuencia lógica de una manera de concebir el cine de animación en el cual, aunque los personajes sean animales que hablan o cualquier tipo de criatura fantástica, se desenvuelven en un mundo análogo a la percepción habitual de lo real. Esa es una limitación arbitraria a la creatividad en un ámbito en el que por naturaleza las posibilidades de expresión son prácticamente infinitas, como es la animación.

 

La introducción de las tecnologías para crear imágenes de aspecto tridimensional, primero, y para darles volumen en la proyección, después, se inscribe en esa línea de aspiración al realismo, aunque la cinta con la que se lanzó comercialmente el actual sistema de proyección estereoscópica haya sido de criaturas fantásticas, Monsters vs Aliens (2009) de Dreamworks Animation, dirigida por Rob Letterman y Conrad Vernon. De allí que Toy Story 3 sea también la conclusión de una lógica que va de hacer que los juguetes protagonistas parezcan tener volumen, con la animación en 3D, a que dé la impresión de que basta estirar el brazo para tocarlos, gracias al Disney Digital 3D. Tiene como correlato, además, una representación de la realidad basada en el mito de la clase media estadounidense, que es la representación idealizada de humanidad característica de las películas de Hollywood. En la cinta se le añade el estereotipo sexista y de consumista de la Barbie, naturalizado como personalidad del personaje de la muñeca. Lo que esa mentalidad entiende como natural incluye la heterosexualidad, por lo cual hay chistes sobre los hombres que se ponen zapatos de mujer y firman con tinta violeta. El estereotipo homofóbico naturalizado justifica burlarse de Ken porque tiene algo de marico.

 

Si hay un personaje adorable en la película es Bonnie, la niña que acertadamente muestra la relación especial que pueden tener los niños con los juguetes. Esa forma de jugar da origen a una narrativa que sigue una lógica distinta de la forma como suelen contarse las historias en el cine de Hollywood. Pero todo eso en la película queda claramente enmarcado en la representación del juego y excluido de la forma como se relata la historia de los personajes del filme, tanto seres humanos como juguetes. La referencia de la manera de narrar del filme no es un juego infantil espontáneo como el de Bonnie, ni siquiera el videojuego, sino la narrativa hollywoodense, evocada a través de citas de tópicos de los géneros y de filmes. Ese es otro cerco que se tiende a la imaginación en películas para niños como Toy Story 3: la fantasía que hay en ellas no es otra la que ya se ha visto en el cine y en la televisión.

 

El modelo empobrecido y empobrecedor de cine de animación que sigue el filme está tan bien institucionalizado, por obra y gracia del poder de mercadeo de las trasnacionales de la distribución, que la película puede exhibirse en compañía de un cortometraje que pone al desnudo todo lo que ella representa al mostrar otras posibilidades de la animación y del 3D. Día y noche (Day & Night, 2010), de Teddy Newton, es una asombrosa demostración de cómo pueden combinarse el dibujo y la computación, el 2D y el 3D, y la gente no sale corriendo del cine. ¿Por qué castran entonces la imaginación en el largometraje?

 

TOY STORY 3

Estados Unidos, 2010

 

Dirección: Lee Unkrich. Guión: Lee Unkrich, John Lasseter, Andrew Stanton, Michael Arndt. Producción: Darla K. Anderson. Dirección de animación: Michael Stocker. Música: Randy Newman. Duración: 103 minutos. Formato: Disney Digital 3D, 35 mm, 1,85:1, color, DTS, Dolby Digital, SDDS.

 

DÍA Y NOCHE

Day & Night, Estados Unidos, 2010

 

Dirección: Teddy Newton. Duración: 6 minutos. Formato: Disney Digital 3D, 35 mm, color, Dolby Digital.

Pablo Gamba
pablogamba@revistavertigo.info.ve

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Máster en critica cinematografica
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