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críticas
Cercos a la imaginación
Toy Story 3
(2010) de Pixar, dirigida por Lee Unkrich, se estrena cuando ya se ha
cerrado el círculo que comenzó a trazarse con Toy Story (1995).
Ese fue el primer largometraje de animación hecho con computadoras para
ahorrar costos, realizado por el mismo estudio bajo la dirección de John
Lasseter. Toy Story fue el paso inicial hacia la consolidación de
una forma de animación en la que es difícil distinguir entre el aporte
estético de los artistas y lo que resulta de utilizar la tecnología
informática, como ha dicho el cineasta francés Michel Ocelot. Eso se
traduce en una relativa uniformidad de los productos que se realizan de
esa manera, y que es sólo el primero de varios cercos puestos a la
imaginación.
La impronta estética del software está
acompañada en Toy Story 3 de un estilo realista, entre cuyos
logros técnicos más celebrados está hacer que el pelo creado por el
software parezca tan verdadero como el pelo real filmado, o la textura
de superficies como la de las telas, por ejemplo. Eso era lo más
impresionante del primer filme de la franquicia, y es consecuencia
lógica de una manera de concebir el cine de animación en el cual, aunque
los personajes sean animales que hablan o cualquier tipo de criatura
fantástica, se desenvuelven en un mundo análogo a la percepción habitual
de lo real. Esa es una limitación arbitraria a la creatividad en un
ámbito en el que por naturaleza las posibilidades de expresión son
prácticamente infinitas, como es la animación.
La introducción de las tecnologías para crear imágenes de aspecto
tridimensional, primero, y para darles volumen en la proyección,
después, se inscribe en esa línea de aspiración al realismo, aunque la
cinta con la que se lanzó comercialmente el actual sistema de proyección
estereoscópica haya sido de criaturas fantásticas, Monsters vs Aliens
(2009) de Dreamworks Animation, dirigida por Rob Letterman y Conrad
Vernon. De allí que Toy Story 3 sea también la conclusión de una
lógica que va de hacer que los juguetes protagonistas parezcan tener
volumen, con la animación en 3D, a que dé la impresión de que basta
estirar el brazo para tocarlos, gracias al Disney Digital 3D.
Tiene como correlato, además, una representación de la realidad basada
en el mito de la clase media estadounidense, que es la representación
idealizada de humanidad característica de las películas de Hollywood. En
la cinta se le añade el estereotipo sexista y de consumista de la
Barbie, naturalizado como personalidad del personaje de la muñeca. Lo
que esa mentalidad entiende como natural incluye la heterosexualidad,
por lo cual hay chistes sobre los hombres que se ponen zapatos de mujer
y firman con tinta violeta. El estereotipo homofóbico naturalizado
justifica burlarse de Ken porque tiene algo de marico.
Si hay un personaje adorable en la película es Bonnie, la niña que
acertadamente muestra la relación especial que pueden tener los niños
con los juguetes. Esa forma de jugar da origen a una narrativa que sigue
una lógica distinta de la forma como suelen contarse las historias en el
cine de Hollywood. Pero todo eso en la película queda claramente
enmarcado en la representación del juego y excluido de la forma como se
relata la historia de los personajes del filme, tanto seres humanos como
juguetes. La referencia de la manera de narrar del filme no es un juego
infantil espontáneo como el de Bonnie, ni siquiera el videojuego, sino
la narrativa hollywoodense, evocada a través de citas de tópicos de los
géneros y de filmes. Ese es otro cerco que se tiende a la imaginación en
películas para niños como Toy Story 3: la fantasía que hay en
ellas no es otra la que ya se ha visto en el cine y en la televisión.
El modelo empobrecido y empobrecedor de cine de animación que sigue el
filme está tan bien institucionalizado, por obra y gracia del poder de
mercadeo de las trasnacionales de la distribución, que la película puede
exhibirse en compañía de un cortometraje que pone al desnudo todo lo que
ella representa al mostrar otras posibilidades de la animación y del 3D.
Día y noche (Day & Night, 2010), de Teddy Newton, es una
asombrosa demostración de cómo pueden combinarse el dibujo y la
computación, el 2D y el 3D, y la gente no sale corriendo del cine. ¿Por
qué castran entonces la imaginación en el largometraje?
TOY STORY 3
Estados Unidos, 2010
Dirección:
Lee Unkrich.
Guión:
Lee Unkrich, John Lasseter, Andrew Stanton, Michael Arndt.
Producción: Darla K. Anderson.
Dirección de animación: Michael Stocker. Música: Randy
Newman. Duración: 103 minutos. Formato: Disney Digital 3D,
35 mm, 1,85:1, color, DTS, Dolby Digital, SDDS.
DÍA Y NOCHE
Day & Night,
Estados Unidos, 2010
Dirección:
Teddy Newton. Duración: 6 minutos. Formato: Disney Digital
3D, 35 mm, color, Dolby Digital.
Pablo Gamba
pablogamba@revistavertigo.info.ve
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