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crítica
Política deportiva
En 1994 Sudáfrica
eligió como presidente a Nelson Mandela, primero en ser elegido por vías
democráticas bajo el voto universal y primero de raza negra en la
historia del país. Un año después de su llegada a la presidencia se
celebró en el país la copa mundial de rugby. Mandela utilizaría dicho
evento deportivo como medio de unificación de blancos y negros. El
multipremiado director estadounidense Clint Eastwood (Gran Torino,
2008) recrea los momentos en que el líder africano lucha contra las
secuelas dejadas por el apartheid. Eastwood titula el filme Invictus
(2009), el cual se adapta al libro Playing
the Enemy: Nelson Mandela and the Game that Made a Nation
del escritor John Carlin.
Con las cicatrices aún latentes luego de su
liberación en 1990, tras 27 años de prisión, Nelson Mandela (Morgan
Freeman) se enrumba hacia un cambio sustantivo en el gran conflicto de
razas existente en el país africano. Clint Eastwood hace una pausa en el
tiempo para revelar lo que sucedía en Sudáfrica en 1995. El rugby ha
sido un deporte de blancos, y el sudafricano negro odiaba el rugby
porque lo consideraba símbolo de opresión del blanco, al igual que la
bandera y el himno del equipo. Mandela (Morgan Freeman) contactó al
capitán de la selección, Francois Pienaar (Matt Damon), al cual le
encargó la difícil tarea de hacer que los negros se identificaran con la
selección de rugby, los Springboks. Y por su parte el nuevo presidente
del país convencía a los suyos que el equipo también les pertenecía.
Eastwood vuelve a jugar con una carta ganadora, la de Morgan Freeman (Million
Dollar Baby, 2004), al cual el personaje de Mandela le viene como
anillo al dedo por su gran parecido físico, y Freeman se entregó en
cuerpo y alma para interpretar de la mejor manera al líder africano (con
el acento sudafricano y las pausas para decir las cosas). Matt Damon
interpreta al capitán de los Springboks fácilmente, ya que el personaje
no le pide demasiada complejidad. Pese a tener en el reparto a este par
de actores de nivel, la esencia del filme radica en la fuerza de la
historia y de su protagonista real, Nelson Mandela. Eastwood quiso de
Invictus una obra sobria y se propuso objetivos específicos. Llenó
de simbolismo a los actores, sus obras y sus significados. Todo esto se
logra por completo, los simbolismos y la difusión del esfuerzo de ganar
la copa del mundo es estupendo. Allí se encuentra el sello de un gran
director.
El 2010 es importante para Sudáfrica ya que se celebrará por primera vez
la copa mundial de futbol (al igual que sucedió en 1995 con el mundial
de rugby) y Mandela ha sido uno de los principales promotores de la
candidatura del país africano.Es propicio que, tanto el país que alberga
dicho torneo como el resto del mundo, tomen un momento para reflexionar
lo ocurrido en aquel mundial de rugby y tomen como ejemplo los cambios
que Mandela sostuvo, y lo destinen a los problemas que actualmente
aquejan al mundo entero. Clint Eastwood juega al “fair play” (juego
limpio) con Invictus.
INVICTUS Estados Unidos,
2009 Warner Bros Pictures
Dirección: Clint Eastwood. Guión: Anthony Peckham del
libro de John Carlin Playing the Enemy: Nelson Mandela and the Game
that Made a Nation - El factor humano. Producción:
Clint Eastwood, Robert Lorenz, Lori McCreary, Mace Neufeld.
Fotografía: Tom Stern. Diseño de producción: James J.
Murakami. Edición: Claire Joel Cox y Gary D. Roach. Música:
Kyle Eastwood y Michael Stevens. Elenco: Morgan Freeman (Nelson
Mandela), Matt Damon (François Pienaar). Duración: 133 minutos.
Formato: Super 35mm. Color, Dolby Digital.
Abraham De Barros
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