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crítica

Los 400 golpes
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Las mil y una:
Los 400 golpes

 

En 1959, hace exactamente cincuenta años, se presentó en Cannes un filme francés muy innovador que despertó la atención en el evento y ganó el premio de dirección.

A pesar de ser su primer largometraje, François Truffaut logró con él renovar el lenguaje cinematográfico. No empleó los típicos estudios para la filmación sino que el rodaje se realizó en exteriores e interiores naturales. La técnica era casi artesanal. Utilizó un equipo de filmación reducido, muchas veces filmaba con la “cámara al hombro”, sin estrellas importantes y con mucha improvisación por parte de los actores. En este film Truffaut se hace amante del uso de los desplazamientos de la cámara (travelling) y los encuadres de cámara dinámicos. Me refiero a Los 400 golpes, una de las primeras representantes de lo que luego se llamó la Nouvelle Vague (Nueva Ola) francesa, movimiento surgido a finales de la década de 1950 y que se extendió hasta 1965.

En 1958 varios críticos y escritores de una de las revistas de mayor influencia en la historia del cine, Cahiers du Cinéma (Cuadernos de cine) habían decidido incursionar en la dirección de películas. Hasta la fecha, habían sido guionistas y la mayoría sólo habían producido uno que otro corto. Entre ellos tenemos a  François Truffaut, Jean-Luc Godard y Claude Chabrol quienes consideraban que el ejemplo y guía de lo que debía ser en nuevo cine francés era Jean Pierre Melville, autor de Los niños terribles (1950), Cuando leas esta carta (1953), Dos hombres en Manhattan (1959).

Como una reacción contra las estructuras que imponía el cine francés, estos nuevos realizadores abogaron por la libertad de expresión y por la libertad técnica de la producción fílmica. Arremetieron contra el estándar generalizado de los críticos y la sociedad francesa sobre lo que se consideraba gran arte cinematográfico en lo que se conoce como la “teoría de autor”. Argumentaban que el cine verdadero se podía encontrar en las obras de directores cómo Sam Fuller, Alfred Hitchcock y Jean-Pierre Melville, que trabajaban en géneros de bajo prestigio pero que revelaban una gran creatividad.    

El título de Los 400 golpes se refiere a una expresión francesa que podría traducirse como “hacer las mil y una”, en referencia a las transgresiones del protagonista Antoine Doinel, aunque también juega con el significado literal de la frase, por la cantidad de golpes que recibe el jovencito.

Trailer de Los 400 golpes
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Antoine es un adolescente independiente y rebelde de doce años que vive en Paris con sus padres quienes le prestan la mínima atención. Además tiene múltiples problemas disciplinarios en la escuela que en lugar de disminuir van en aumento. La situación se va agravando hasta el punto que es llevado a un correccional de menores de donde escapa para ver el mar, un sueño que siempre había tenido. 

La película contiene muchos aspectos autobiográficos, lo cual fue en varias ocasiones aceptado por Truffaut y negadas en otras. Quizás uno de los aspectos más relevantes del film y que se conecta con la realidad del director, sea la crítica a la institución familiar. Antoine vive en un hogar conflictivo con su madre y su padrastro, donde la figura materna es la que sale peor parada. En la vida real Truffaut pasó su infancia con la abuela, alejado de su madre que nunca se ocupó realmente de él y de un padre adoptivo que trató de educarlo en su adolescencia.  

Hay muchas otras conexiones autobiográficas como el bajo rendimiento escolar y las escapadas de la escuela de Antoine para ir al cine, lo cual también hacía Truffaut en su época de escolar

El film rompió con varios conceptos que se consideraban normales en la época, por ejemplo el final feliz y cerrado. Los cuatrocientos golpes concluye con un memorable final abierto: al escapar del correccional, Antoine camina por la playa cumpliendo se sueño y la última escena es la mirada fija del protagonista en el objetivo de la cámara, sugiriendo un futuro incierto y con múltiples posibilidades que debe resolver el espectador. Esta mirada vale más que cualquier dialogo y reafirma la habilidad del director para transmitir sentimientos y mensajes.

Uno de los directores que Truffaut admiraba era Alfred Hitchcock. A través de entrevistas preparó el mejor estudio sobre la obra del director inglés: El cine según Hitchcock donde recorre la producción cinematográfica del director inglés desde sus inicios, con El inquilino (1927), hasta Marnie (1964). Por supuesto quedaron fuera las cuatro últimas películas, porque aún no habían sido filmadas: Cortina rasgada (1966), Topaz (1969), Frenzy (1972) y Family Plot (1976).

Quizás a imitación suya Truffaut incluyó un cameo en Los 400 golpes.  Podemos observarlo en la rueda gravitatoria de la feria, al lado de Antoine, y también lo vemos al salir de la atracción por un instante, fumando.       

El niño Antoine Doinel fue interpretado por primera vez en esta película por Jean-Pierre Léaud. Este actor continua interpretando al mismo personaje, siguiendo el curso de su vida durante 20 años en posteriores filmes, como en el fragmento L´amour a vingt ans de la película Antoine et Colette (1962), en la que Antoine vive su primer amor. En Besos robados (1968), conoce a su futura esposa. Luego en Domicilio conyugal (1970), ya casados, surgen las primeras desavenencias entre la pareja y finalmente, en El amor en fuga (1979), Antoine ya está divorciado y vemos una recopilación de lo vivido, mostrado en los anteriores filmes.

Los 400 golpes es una de los filmes más significativos del cambio que introdujo la Nouvelle Vague en el cine moderno. A diferencia de muchas cintas que pasan desapercibidas, haciendo que las nuevas generaciones pierdan el interés en ellas, Truffaut consiguió que la película no envejeciera y que continúe generando fascinación por el misterio y los valores que transmite.

LOS 400 GOLPES 
Francia, 1959

Título original: Les quatre cents coups. Director: François Truffaut. Guión: François Truffaut y Marcel Moussy. Fotografía: Henry Decaë. Duración: 99 minutos. Reparto: Jean-Pierre Léaud (Antoine Doinel), Claire Maurier (la madre), Albert Rémy (el padre), Patrick Auffay (René Bigey).

Nelson Cordido Rovati
nelcordido@yahoo.com

Comentarios
Total publicados: 1



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Agregado: 18 Febrero 2010 / 8:26 PM

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