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Cortometrajes: final
de temporada


 

Con el Festival Manuel Trujillo Durán terminó el 28 de enero en Maracaibo la temporada anual de certámenes de cortometrajes de Venezuela, que comenzó con Viart e incluyó Caracas Chorts y el Festival de Barquisimeto. El resultado es un conjunto de películas consagradas como las mejores de 2009 en ese formato, entre las que figuran filmes como Mar blindado de Gerard Uzcátegui, primer premio en los tres festivales; Jesús TV de Gastón Goldmann y Héctor Orbegoso, premio del público en Chorts y tercer lugar en el Trujillo Durán; Alguien te escucha de Andrea Baranenko, segundo lugar en Maracaibo; Absolución final: historia de una fotografía de Juan Carlos Solórzano, mejor documental en Caracas; Rosas de piedra de Alfredo Zambrano, mejor documental en Barquisimeto; Bigband de Daniel Calvo, mejor cinta de animación en la capital larense, y Nawuin de José Márquez y Miguel Alvarado, ganadora del mismo premio en el Zulia, así como La uva de Alexandra Henao y Majayut (Señorita) de Elizabeth Pirela, entre otros filmes que obtuvieron distinciones y menciones.

El siguiente paso, lógicamente, sería empaquetar eso, promoverlo y llevarlo a los cines, para que la gente pueda conocer lo más destacado del cortometraje venezolano actual, que probablemente es lo mejor del cine nacional en este momento. También serviría para catapultar los filmes hacia el exterior, llevándolos a los festivales internacionales. Pero lamentablemente en el país este tipo de premios se limitan a una palmadita en el hombro a los realizadores, cuando lo que cuenta es darles un empujón a las películas, con el fin de que partan con algo de ventaja en la dura competencia que afronta el cine de arte en las pantallas, más si se trata de cortos. Es de lamentar que Venezuela no haya inscrito ninguna película en el Festival de Clermont-Ferrand, por ejemplo, y que Mar blindado todavía esté a la espera del dinero para ser transferida a 35 mm, condición sine equa non para poder aspirar a entrar en la competencia de Cannes, para lo cual no le faltan argumentos de calidad. Que los festivales se sucedan tan cerca unos de otros en el tiempo puede dar pie también a que se los promocione en conjunto, como una temporada de cortos venezolanos análoga a la temporada del Oscar. Si estas películas y los documentales son tradicionalmente marginadas de las pantallas, es hora de inventar estrategias para tratar de vencer esa exclusión y hacerlas llegar aunque sea a un público de 10.000 espectadores.

Como de Mar blindado y otros cortos ocupó extensamente Vértigo en un artículo sobre Caracas Chorts y en comentarios sobre el Festival de Mérida, cabe detenerse aquí en otros filmes premiados en el Festival Manuel Trujillo Durán, y de uno que se exhibió en Maracaibo y que, si bien no ganó ningún premio, llamó la atención del crítico. Lamentablemente tampoco hay espacio para poderse ocuparse de varios filmes que quizás merecerían una crítica, además del acceso a las pantallas de los cines, como Música del cielo de Albi de Abreu, Chanel n° 5 de Luis Sivoli y Celebración caníbal de Cedinsky Mundorov, o de la comedia adolescente de inspiración estadounidense que parece estar surgiendo en el Zulia, con filmes como Engranaje de Vaneska Henríquez y Cajeros de Edgardo Guerrero.

Jesús TV resume las virtudes que puede tener un cortometraje hecho por gente con experiencia en la publicidad. Además de que la fotografía en cine y en video de Mauricio de Vita es impecable, destaca la habilidad adquirida para comprimir la narración haciendo comerciales. La cinta es también un ejemplo de cómo el referente real de la sociedad venezolana puede transfigurarse en una historia construida con elementos tan universales como Jesucristo y los reality shows. Los milagros que hace el Jesús del filme, convertido en estrella de la televisión, hacen claramente alusión a las promesas electorales: desde lograr que los servicios públicos funcionen y abaratar el costo de la vida hasta el clásico de la demagogia, repetido por todos los gobiernos que ha tenido el país, que es la oferta de limpiar el río Guaire, la cloaca abierta de Caracas. Introducido así, sutilmente, el tema de la política, la relación con la figura religiosa y los medios de comunicación les permite a los realizadores reflejar con el espejo del humor un tema central de la situación actual del país: el renacer de la esperanza mesiánica vinculada con el uso de la televisión para llenar el vacío de los escenarios tradicionales del teatro de la política, debido a la crisis de la democracia representativa. Ocurre en el gobierno y en la oposición.

En el documental Alguien te escucha Andrea Baranenko logra penetrar con profundidad en el ambiente del Instituto Nacional de Orientación Femenina, la cárcel de mujeres de Los Teques, haciendo evidente las fisuras que se esconden bajo la atmósfera creada por el trato privilegiado que reciben las reclusas allí, en comparación con los demás penales venezolanos. Las reclusas le advierten que una cosa es lo que se ve en el INOF de día, y otra por la noche, cuando hay violencia y se producen los suicidios. Pero el filme incluso muestra que lo que le dicen del día podría no ser lo que parece ser, haciendo evidente que lo que le cuentan las presas con aparente sinceridad es posible que sea mentira. Se percibe en el contraste entre las entrevistas en las que consigue que dos mujeres le cuenten con detalle cómo cayeron presas. Una reconoce su responsabilidad en un crimen y que es una persona violenta, capaz de cometer un delito armada de un cuchillo, mientras que otra, una chica de Malasia presa por narcotráfico, sostiene que le cambiaron las maletas sin su conocimiento, y que está en la cárcel por ese engaño. El primer relato es verosímil; el segundo no. Pero Alguien te escucha no es un corto sobre la relaciones que se establecen en el interior de un establecimiento carcelario sino un relato de la incorporación de varias presas a la Sinfónica Penitenciaria. Seguir ese proceso le da al documental de entrevistas una estructura narrativa que llega a su punto culminante con la presentación de la orquesta en la Sala José Félix Ribas del Teatro Teresa Carreño. En 28 minutos logra contar esa historia atrapante la realizadora.

Otros filmes destacaron en el Manuel Trujillo Durán por las dudas y problemas que plantean acerca del género y del referente real en el cine nacional. Majayut recibió una mención honorífica como documental a pesar de que no es una película de ese tipo. La realizadora, indígena wayuu y cuyo filme está hablado en su lengua, el wayuunaiki, contó una historia empleando como actores personas del sitio en el que filmó para mostrar cómo es el proceso de transformación de una niña de su pueblo en señorita y el protocolo que debe seguir un muchacho para pedirla en matrimonio. Salvando las distancias, la película pareciera haber sido objeto del mismo error de juicio que ha llevado a considerar a Araya como documental, cuando la de Margot Benacerraf fue una técnica tomada del neorrealismo italiano. Independientemente de ese detalle, el tránsito de una etapa de la vida a la otra, marcado por la menstruación, está lúcidamente acompañado en Majayut del cruce entre el círculo de la infancia y el de los adultos, y de los sentimientos y las convenciones sociales. Se evidencia en el paso de las escenas en las que los niños son protagonistas a las de los adultos que negocian el enlace entre ambas familias.

Aunque no recibió ninguna distinción del jurado, Conectados de Michael Labarca, ganador del premio al mejor corto estudiantil por Chiquito, es a la vez una película sobre la delincuencia, tema central en el cine venezolano, y sobre la representación de la realidad en los medios, de lo que no escapa el cine. Es una cinta de ficción merideña realizada con las técnicas del falso documental que recoge testimonios relacionados con un crimen cometido en un barrio, grabados de manera tal que los realizadores se hacen presentes en la pantalla mediante el reflejo de la cámara y el micrófono, o por las indicaciones que dan para una entrevista. Eso introduce el tema del cine dentro del cine. También se entrevista al fotógrafo y reportero de un diario local que tiene entre sus atractivos para el público la página roja.

Lo más importante de todo esto es que cada día el periódico vende más. Si el periódico vende más es porque a la gente le gusta esa dureza”, dice el periodista. Y el filme le sigue por ese camino en la última parte: el equipo llega al lugar donde se cometió un asesinato para captar crudamente el muerto y la sangre, el dolor de la madre y la reacción de rechazo a la intromisión de la cámara. El filme problematiza así las cintas que se han planteado mostrar la crudeza de la realidad humana de los crímenes que cubre la prensa popular. ¿Son críticas de la sociedad esas películas o prolongaciones en el cine de la página roja de los diarios? Es una pregunta dura pero inesquivable en el cine nacional, aunque uno esté convencido que Clemente de la Cerda, el ejemplo más emblemático de eso, trasciende el sensacionalismo. A la vez es un señalamiento de la ficción que hay en toda representación mediática de la realidad y de por qué el público la demanda. Conectados hunde el dedo en esa llaga sin incurrir en los clichés políticos asociados a la denuncia de la manipulación de la información por los medios.

Si el artículo 27 de la Ley de Cine establece que es obligación de los exhibidores programar cortometrajes venezolanos de estreno, los festivales de cortos agregan que se trata también de una oportunidad de ver buenas películas. ¿Llegarán a los cines este año los mejores cortos de 2009?

Pablo Gamba
pablogamba@revistavertigo.info.ve

Comentarios
Total publicados: 2



Pablo Gamba
Agregado: 7 Febrero 2010 / 12:38 AM

Estimada cinéfila:

1. Sobre "Mar blindado" escribí extensamente en un artículo anterior: http://www.revistavertigo.info.ve/foro/caracaschorts.php. Eso está dicho en el texto.

2. En cuanto al dinero para llevar el corto a 35 mm, si no le han entregado los dólares es como si no le hubieran dado nada, puesto que es dólares lo que se necesita. Si la culpa es de Cadivi o del CNAC igual da a efectos del resultado: no hay cinta en 35 mm.

3. Su comentario sobre los premios no refuta el argumento: no se trata sólo de recompensar e incentivar a los directores; los premios deben servir también de promoción para las películas. Ese es mi punto.

4. Es verdad que el CNAC manda cortos a decenas de certámenes en todo el mundo, pero no inscribió ningún cortometraje en el Festival de Clermont-Ferrand, que es uno de los más importantes que hay en el campo de los cortometrajes. Al menos no aparece ninguna película venezolana entre las inscritas. Puede comprobarlo aquí: http://www.clermont-filmfest.com/index.php?m=7. Ese es mi punto en el artículo. En cuanto a lo que usted dice, "la promoción cinematográfica en Venezuela, en este país, comparado con el resto de latinoamérica y el mundo, la promoción cinematográfica tiene un apoyo incomparable", la verdad es que no sé qué decir. ¿Podría sustentar eso con algún tipo de dato y hacer las comparaciones respectivas?

5. En cuanto al género de "Majayut", me remito a citar a la realizadora, en una entrevista que le hice para "Vértigo": "Yo no sé si es documental o si es ficción. La definiría como ficción porque todo allí es un montaje premeditado". Cito a Margot Benacerraf en otra entrevista publicada en "Vértigo": "Yo no estaba haciendo un documental sobre la salina de 'Araya', ni sobre cómo se explota la sal ni nada de eso (...). Es muy curiosa esa situación de 'Araya' porque, cuando fue al Festival de Cannes, no era una película que pudieran encajonar. ¿Es documental? ¿Es ficción? ¿Qué es lo que es? 'Es un poema', decían unos. Pero bueno, tenían necesidad de ponerle una etiqueta. Y se discutió al principio si se aceptaba o no la película". En síntesis, hay casos en los que decir si un filme es documental o es ficción puede ser motivo de discusión, y yo sólo coincido con la opinión de los realizadores sobre sus cintas en estos dos casos. Si usted considera que son documentales, eso es válido y respeto su manera de pensar pero no la comparto.



Cinéfila
Agregado: 6 Febrero 2010 / 10:17 PM

Estimado señor Gamba, me parece que su artículo es superficial y carece de investigación histórica, cinematográfica y estadística, no pasa de ser una queja al funcionamiento de las instituciones sin bases y con premisas erradas de lo que debería ser y no es... etc.... me recuerda a los comentarios de un programa llamado "Buenas Noches"

Además habla de las críticas que merecen espacio en esta revista, y cita a los cortometrajes ganadores, y habla sobre algunos, pero no de "Mar blindado" será que olvidó hacer su tarea con el cortometraje ganador??? este corto tiene para hablar de la edición, actuación, sonido, música y fotografía, en fín.. mas que simplemente el comentario del dinero para el hinchado a 35mm, que le cuento que hace 6 meses le entregaron al corto, sólo que no se ha concretado por parte de cadivi la autorización para hinchar en argentina. Le recomiendo que se informe mejor.

Con mis apreciaciones voy por partes, más que dar una palmada en el hombro, el festival Manuel Trujillo otorga premios en efectivo a los ganadores y menciones, si bien, no harán rico a ningún director, es un incentivo.


Por otra parte, la promoción cinematográfica en Venezuela, en este país, comparado con el resto de latinoamérica y el mundo, la promoción cinematográfica tiene un apoyo incomparable, pues el CNAC envía las películas venezolanas, tanto largos como cortos a decenas de festivales alrededor del MUNDO, sean o no, producciones del CNAC todo el mundo puede acceder a este apoyo, pero ya queda de parte de los festivales que los incluyan en su programación o concursos respectivamente, en esto el realizador tiene una gran responsabilidad, pues hay que hacer buenas películas para sean escogidas por los festivales.

Con lo de la exhibición en cines, como parte de la ley de cine nacional si estoy de acuerdo con usted, pero estamos en una democracia participativa como usted mismo menciona, por tanto la responsabilidad de que esto se concrete tiene mucho que ver con las productoras de estos cortometrajes, el ANAC, y las instituciones en general, en este caso Fonprocine.

Cuando habla de "Majayut" y lo compara con "Araya", mi estimado sr, debo decirle que el cine documental alrededor del mundo tiene múltiples formas narrativas, y "Majayut" al igual que "Araya" si son un registro documental, a pesar de haberse realizado con recursos de ficción, por si no lo sabe, uno de los mejores documentales de todos los tiempos "Nanook, el esquimal" fué filmado en base a la reconstrucción de hechos históricos, le recomiendo que se instruya un poco más sobre el género documental.

Para ser un crítico de cine debe saber de cine, y más allá tener un sentido crítico y analista, espero que pueda lograrlo para que pueda considerarse crítico más allá que un simple criticón.




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