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críticas
El detective de la imaginación
Sherlock Holmes dice lo
siguiente en el filme El mastín de los Baskerville
(The Hound of the Baskervilles,
1939): “Por esto muchos asesinatos no se resuelven. La gente se
ciñe a los hechos, aunque no prueben nada. Si vamos más allá de
los hechos y usamos nuestra imaginación como lo hace un
criminal, podremos imaginar qué habrá pasado y actuar sobre esa
base”. En esa faceta del detective más conocido del cine
profundizó Guy Ritchie en Sherlock Holmes
(2009), su relectura del
personaje de Arthur Conan Doyle. El tema de la secta satánica
que mueve los hilos del poder recuerda que Holmes es un
detective que afronta misterios sobrenaturales, y los aclara no
sólo con la ciencia y la deducción, como en los cuentos, sino
figurándose los trucos que inventan los villanos para hacer que
la gente crea que sus crímenes de este mundo son cosas del más
allá. Usa la imaginación detectivesca para desenmascarar la
imaginación criminal, como ocurre en el filme con lord Blackwood,
que hace creer a sus acólitos que ha vuelto de la tumba y que
mata por medio de poderes mágicos.
El detective no conoce los
hechos que permiten explicar cómo se salvó de morir cuando fue
ahorcado, pero se imagina qué pudo haber ocurrido y se cuelga a sí
mismo como hicieron con Blackwood para comprobarlo. Y si en la casa
del enano que encuentran en el ataúd del villano hallan los restos
de los que parecen ser diversos experimentos aislados, una serie de
flashbacks conectarán unas ranas muertas con los restos de polvo de
una sustancia en la explicación insólita de algo que sucede al
final. No parece haber manera de que una cosa lleve a la otra, y el
filme lo hace ver con una claridad irónica que raya en burla de la
lógica. Sólo a una mente descabellada podría ocurrírsele semejante
“deducción”, y es lo que ocurre con Holmes cuando se da a la tarea
de desentrañar lo que otro loco tramó.
Que el protagonista se haya
convertido en un personaje de acción ha sido considerado como
una estrategia para actualizar con la pesada tradición de una de
las figuras más emblemáticos del cine. Aunque eso sea cierto en
parte, hay que reconocer que esos rasgos están justificados
también por el desarrollo del tema de la imaginación desbocada
del personaje, esa que le lleva a drogarse con cocaína en las
historias de Conan Doyle cuando su mente no está ocupada en
despejar enigmas criminales.
¿Por qué boxea el Sherlock
Holmes de Guy Ritchie? En primer lugar porque es un hecho que en los
cuentos se dice que boxeaba a mano limpia por deporte, y que había
aprendido las artes marciales japonesas y vence con ellas al
Profesor Moriarty. Pero también por la misma razón por la que toca
el violín sin arco, hace experimentos con el perro e investiga la
influencia de la música en el movimiento de las moscas: porque está
loco. Por eso es perfecto Robert Downey Jr. Es un actor al que la
locura se le da con cómica naturalidad. Además, Holmes no pelea de
cualquier manera. Ese es otro gran acierto del filme, que permite
poner la forma de narrar de Ritchie al servicio de la manera de ser
del detective: antes de dar los golpes, el personaje se los imagina
y el espectador ve lo que pasa por su mente. Llevarlos a la práctica
después resulta incluso menos interesante y no se percibe tan
claramente.
El Londres de finales del
siglo XIX en el que se desarrolla la película tiene una fuente
fácilmente reconocible: el steam punk, la imaginación de cómo
podrían haberse producido adelantos tecnológicos actuales con
los recursos de la época victoriana. Ello se evidencia en el uso
de un aparato eléctrico como arma y en el papel que desempeña
una forma de radiocomunicación al final. Es quedarse corto decir
que la película tiene una estética de cómic, puesto que el steam
punk surgió como género literario. La representación de los
archivillanos tampoco procede únicamente del género gráfico sino
de Conan Doyle y de las películas anteriores de Sherlock Holmes.
El tema de la conspiración para acabar con el Parlamento y
reconquistar Estados Unidos es también un eco de la época en la
que el detective se convirtió en un personaje del presente en el
cine, colaborador de los aliados de la Segunda Guerra Mundial en
su lucha contra el fascismo. Por eso lord Blackwood tiene en el
filme cierto aire de Hitler.
SHERLOCK HOLMES Estados Unidos, 2009
Dirección:
Guy Ritchie. Guión:
Michael Robert Johnson, Anthony Peckham, Simon Kinberg, basado en una
historia de Johnson y Lionel Wigram, y en los personajes de Arthur Conan
Doyle. Producción: Joel
Silver, Lionel Wigram, Dan Lin, Susan Downey.
Diseño de producción:
Sarah Greenwood. Fotografía:
Philippe Rousselot. Montaje:
James Herbert. Sonido:
Michael Fentum.
Música: Hans Zimmer.
Elenco: Robert Downey Jr
(Sherlock Holmes), Jude Law (Dr John Watson), Rachel McAdams (Irene
Adler), Mark Strong (lord Blackwood), Eddie Marsan (inspector Lestrade),
Kelly Reilly (Mary Morstan).
Duración:
128 minutos. Formato:
35 mm y HDTV, 1,85:1, color, Dolby Digital.
Pablo Gamba
pablogamba@revistavertigo.info.ve
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